Publicidad invasiva y copas baratas, las ‘trampas’ de los salones de juego
En un decenio se han regularizado en España las apuestas deportivas y el juego en línea. También se han multiplicado los salones. Una explosión que ha hecho mella en los ludópatas. Y que ha modernizado la industria con nuevos perfiles dentro y fuera de las empresas.
EL SOL SE ha levantado espléndido y la multitud que camina por la avenida de la Albufera, en Madrid, prácticamente tiene que abrirse hueco a codazos. Es un día entre semana en el popular distrito de Puente de Vallecas. En la acera, frente a una hilera de puestos de venta ambulante, se suceden los locales en los bajos de los edificios de viviendas. En apenas 250 metros cuadrados, una decena de comercios se dedican al mismo negocio: son salones de juego. A sus puertas se agolpan varios hombres. Un par de ellos charlan mientras comparten una lata de cerveza. Otros tres parecen tan jóvenes que lo primero que pasa por la cabeza es que deberían encontrarse en el instituto a estas horas.

Con el día en su apogeo, entrar en uno de estos salones resulta parecido a meterse en una cueva. No todos son iguales, pero en este se hace la oscuridad a pesar de los colores que centellean desde las máquinas. Al no filtrarse el sol por las vidrieras, no se sabe si es de día o de noche. Tampoco hay reloj que sirva de referencia. Dentro se distinguen tres espacios donde se reparte una quincena de personas, la mayoría varones. Uno, donde la gente sujeta vasos de papel con monedas, está poblado por tragaperras. Otro lo preside una ruleta rodeada de un grupo que fuma cargando el espacio de humo, maquillado con un dulzón ambientador de fruta. En el tercero se despliegan terminales de apuestas deportivas, que recuerdan a las máquinas recreativas, y televisiones que retransmiten partidos.
Este es un reportaje que tiene intención del tema al inicio y en medio de la misma este reportaje de trata de los vídeo juegos

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